
Cada lugar, cada espacio, es susceptible a tener mil vidas y formas. El interiorismo, desarrollo mobiliario, colores y distribución siempre puede ser modificado y adaptado para generar ilusiones de área, de dimensión. Pero lo que realmente puede modificar la emoción, la sensación en un entorno determinado es sin duda la iluminación. Y esta premisa es la que lleva ya 2 años inspirando a Paloma Cervantes, creadora de Zibal. Ella entendió que un mismo espacio puede tener diferentes ambientes y que cada lugar puede acogerte en un diferente momento, intención y emoción. El lugar puede tener diferentes personalidades y facetas, mientras la luz (o las filtración de la misma) sea quien lo cobije.
Paloma Cervantes dedicó su vida profesional inicial al sector financiero, y uno pensaría que los caminos se determinan y que la existencia de algo nuevo no cabe cuando ya te consolidaste en un ramo. Sin embargo, al pasar del tiempo, se redescubrió a partir de algo que la llenaba de maneras muy diferentes: la creación.

Paloma sentía que los espacios que habitaba, que frecuentaba, podían ser distintos, bellos, enriquecedores, si se modificaban aquellos elementos que marcan el ambiente, siendo armónicos en sus diseños siempre y cuando la iluminación fuera pertinente. Y algo que la gente con frecuencia obviaba era la iluminación. El que una lámpara existiera de una forma de día no garantizaba su participación por la tarde o la noche, si no se planeaba su proyección con astucia.
Así fue como decidió incursionar en la elaboración de pantallas que contribuyeran de manera activa a un entorno determinado. Con dedicación aprendió las técnicas del verdadero trabajo artesanal y personalizado, experimentando con diferentes telas y tejidos, fondos, generando diferentes efectos y creando atmósferas únicas que pudieran cobijar a quienes las habitan en cualquier momento, llenándolas de color y belleza.

Trabajar con las manos, detallar y cuidar cada objeto, cada pieza, hace de Zibal, la firma que Paloma lleva desarrollando y creciendo por ya más de dos años, algo único, un lujo que ha hecho que sus clientes la busquen para cada lugar. Ella permite que sus clientes participen en el proceso, incluso que sugieran telas o colores, que sean activos en el diseño de sus espacios. Y el resultado final es sorprendente. La lámpara, ese objeto que se percibe funcional, se vuelve arte, piezas únicas que perduran y se integran a la historia y narrativa personal.

Para ella, el juego con lo traslucido, el rebote, el haz de luz dibujado, se vuelve cuasi pictórico. La elaboración fina, pieza por pieza, hace que cada una sea diferente y exclusiva, y arroja emociones que solo ser parte de la creación real de algo tan personal, arroja.
Paloma, en su búsqueda, decidió encontrar las mejores telas para crear sus diseños, para que fueran innovadores y funcionales, empeñada siempre en la mejor calidad. Por ello, trabaja textiles de importación, como las del diseñador James Hare, o para las piezas para los niños, de Peony & Sage, por citar algunos ejemplos.

Las pantallas de Zibal no se detienen solo ahí. Paloma costumiza también piezas antiguas, previas, creando nuevos fondos y colores para revitalizarlas, creando pantallas colgantes para espacios que lo demanden, logrando así plantar su necesidad como una que es para todos, poder apreciar cómo el esplendor de la luz acoge y contiene sensaciones y emociones en cualquier lugar.
Busca tu luz en @zibalmx








